Segregación

Asco y asquerosidad del morisco

 

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Version française

1. Degout

2. Animalisation

3. Cosification

 

El asco se relaciona en primer lugar con la repugnancia, es decir, la repulsión producida por algún alimento, que incita a vomitar como si lo rechazase espontáneamente el estómago.  En general, la sensación de asco[1] es la aversión física o moral, ante una cosa, un sitio o una persona que lo habita, provocada por el cansancio, aburrimiento y fastidio que nos produce.  Esta antipatía va unida a un sentimiento de violencia,  ya que da rabia, causa indignación y enfado "eso" que nos repele. Si algo es "un asco" lo es en su esencia, sea esta despreciable, enfadosa o indignante.

Nuestra pretensión es observar el funcionamiento de este mecanismo, su construcción en el campo cristiano, y su actuación sobre el morisco determinándolo. A partir de un arquetipo ya fabricado, el "otro" se acopla o se defiende de él, y no de la realidad que le circunda. El morisco deja de ser real para encontrarse más cerca o más lejos de este "monigote".  Podríamos realizar otro tipo de análisis, deslindando lo que es una incomprensión de costumbres y ritos diferentes y lo que son, simplemente, pesadillas del cristiano viejo. Pero, el objeto de este trabajo, es analizar los dos conjuntos (lo real interpretado y lo irreal soñado) como un todo coherente, formando una red de sentidos que conforma un estereotipo. 

«Nos movemos en un terreno "imaginario"? No, desde el momento en que se trata de  un hecho real como lo son todas las acusaciones, verdaderas o falsas[2]. Los textos que analizaremos se basan en una observación directa y son "creidos", incluso en sus aspectos  más absurdos (a nuestros ojos). La comunidad cristiano vieja siente verdaderamente ese repelo ante su vecino morisco, igualmente real, y éste sufre este aborrecimiento como algo cotidiano[3]. 

También podemos encontrar un raro sentimiento de 'extrañeza' con ciertos componentes de 'seducción' en la visión del otro. Es el caso de la impresión que causa Granada recien conquistada a sus conquistadores. "Les chrétiens qui ont abordé Almeria, Grenade ou malaga à la fin du XV ou debut du XVI siècle n'ont retenu que le désordre[4]. Le notaire majorquain, Pere Llitra qui faisait partie de la suite des Rois Catholiques décrit la ville de Malaga en 1487: "quant a la ciutat la qual sobre la mar sta situada no té sino dos o tres carreras qui sian rahonables quant a la spaciositat: totas las altres carrearas molt tristas é angustissimas que n'hi ha de tals que un ase delitos no s'hi poria voltar"[5]. 

Pronto se pasa de la 'extrañeza', la 'admiración de lo exótico' (Pedro Mártir, Jerónimo Münzer, Antoine de Lalaing, Pedro de Medina...) a la repulsión y la desconfianza, en un proceso que han descrito Bernard Vincent y Antonio Cortes[6]. Se utilizan diminutivos para describir semejante 'angostura', comme si les chrétiens avaient tout à coup découvert l'univers du petit poucet"[7]. Aunque se dejan intactos ciertos palacios, la ambigüedad de sentimientos es clara durante la estancia del emperador Carlos V que se hace construir un palacio renacentista al lado de la Alhambra. Se alinea el espacio, se amplian las callejuelas, se eliminan los voladizos, los 'ajimeces'[8], "Granada es una ciudad en obras durante el siglo XVI"[9]. "Il était intolérable aux chrétiens de ne pouvoir exercer le contrôle à l'interieur de ce monde irréductible. C'est pourquoi ils multiplièrent les réglementations tâtillonanes"[10]. ¿Cómo no iba a meter la nariz el vecino cristiano viejo en la casa del vecino cristiano nuevo, si la propia legislación pedía mantener una política de puertas abiertas et "ordre fut donné aux morisques de tenir leurs portes ouvertes les vendredis, dimanches, jours de fête et vigiles de jours de fête"[11].

 

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    [1]El asco viene del español antiguo Usgo de un supino osgar, derivado de Osicare y este de osus, participio de Odi, Odiar.

    [2]"La fama comun los tachaba de avaros y los acusaba de ocultar su riqueza bajo exteriores miserables" (Ortiz-Vincent, p.124-128)."Conocemos bien la lista de reproches que se hacían a los moriscos: eran demasiado prolíficos, demasiado laboriosos y demasiado tacaños" (Ortiz-Vincent, p.130)

    [3]"Los moriscos recién bautizados serán igualmente atormentados en los años de su forzada asimilación cultural y religiosa. Están documentados numerosos casos en que se les procesa por bañarse: el baño se torna peligroso porque se asocia a la ablución islámica. En un día de calor, un jardinero de origen morisco se refresca en un pozo, y su baño le cuesta la delación y el consiguiente proceso inquisitorial. En su reciente Morisques et Chrétiens. Un affrontement polémique (1492-1640), Klincksieck, Paris, 1977, Louis Cardaillac saca a luz numerosos casos de moriscos perseguidos que resultan sorprendentemente parecidos a los estudiados por Gilman. Vaya un solo ejemplo de los más singulares: un cristiano invita a comer a la morisca Isabel la Gorda y sólo después de la cena le informa que el asado que había ingerido con tanto gusto era de cerdo: "la dicha Isabel la Gorda metió los dedos en la boca y revesó lo que había comido" (op.cit. p.24). Su asco le costó, como era de esperar, muy caro. Pero casos como éste no eran infrecuentes. Justamente uno de los métodos que usaban los cristianos viejos para cerciorarse de la ortodoxia de sus vecinos era invitarlos a comer alimentos prohibidos, como el cerdo o las anguilas, y observar su reacción", LOPEZ-BARALT, Huellas del Islam, p.36.

    [4]VINCENT, 1989, p.713.

    [5]Cit. Pi y Margall, Granada, Jaen y Malaga y Almería, 1885, p.430.

    [6]VINCENT, Bernard y CORTES PEÑA, Antonio Luis, Historia de Granada. La época moderna. siglos XVI, XVII y XVIII, Editorial Don Quijote, Granada, 1986.

    [7]VINCENT, 1989, p.714.

    [8]VINCENT, 1989, p.722.

    [9]VINCENT-ORTIZ, 1986, p.37.

    [10]VINCENT, 1989, p.722.

    [11]VINCENT, 1989, p.723.