Opinión / Ensayo

y poder

Estrategias del debate

Noticia y Narrador: el libro del doctor García y los orígenes del publicista real

El filólogo Juan de Luna nos relata la pasión de la corte por expresarse bien en castellano al recomendar su gramática y vocabulario español:

“Adviertan no les suceda lo que a algunos caballeros franceses que fueron con el duque de Mena a España con una embajada, los cuales habiendo seis meses antes que partiesen de París escogido un maestro a su parecer idóneo para enseñarles la lengua española, el cual trabajaba día y noche en ello, y ellos noche y día en aprender, habiendo pasado seis o siete meses en continuo estudio, creyendo los buenos señores que cuando llegarían a España se admirarían todos de ver que gente forastera hablase tan bien, experimentaron que en lugar de admirar, hacían reír a los que oían su mal acento, peor pronunciación y malísima frase. Yo vi alguno de ellos después de haber tornado de España, a quienes costó más el desarraigar el mal hábito que si hubieran comenzado de nuevo”[1].

 

Ambrosio de Salazar se asombraba de que en el París de 1612, un tercio de los cortesanos franceses hablaba castellano y, la mayor parte, sin haber estado jamás en España, mientras entre todos los españoles de la embajada del duque de Pastrana enviada a Francia en 1612 para la conclusión de los casamientos, no se habrían encontrado seis que hablasen francés. Así describe una crónica anónima la llegada a Madrid de la comitiva del duque de Umena:

”Yendo de los franceses hasta doscientas personas nobles, así a caballo, como en las carrozas y coches, entre los cuales sin los Mossiures y varones hay hasta diez señores de título. Porque aunque con el duque vinieron más de seiscientas personas, ha se de entender que a caballo, y en los coches no iban sino los caballeros, y los de la nobleza viniendo muchos dellos, y estando a su costa, y vinieran muchos más, si el rey de Francia, y la reina no lo moderaran, según tenían deseo de ver las cosas de España”[2].

 

9.2. La Antipatia de los Españoles y los Franceses,  un best‑seller del siglo XVII

No es un arcaísmo titular esta obra de best‑seller[3]. El libro del doctor García[4] tuvo cuarenta y cinco ediciones en el siglo XVII, en cinco lenguas. Su influencia está demostrada por las citas que se encuentran en otros tratados o en relatos de viajes,  en los libros de los teóricos como Gracián[5] o en los dicicionarios a lo largo del siglo XVII. El término "la antipatía hispano‑francesa" llega a esgrimirse como argumento político, en un momento clave de la historia europea: la conferencia de Münster (1648) donde se explicaba por esta razón las conferencias separadas que mantenían los plenipotenciarios franceses y españoles con las diversas partes sin jamás encontrarse.

Sin embargo, la obra del doctor García fue encargada precisamente para atacar lo que su subtítulo proclamaba: la antipatía de los Españoles y los Franceses. Los dobles casamientos reales de 1615, entre Isabel de Borbón y Felipe IV, entre Ana de Austria y Luis XIII, debían acabar para siempre con esta supuesta animadversión, con esta animosidad y rencor nacional. Estas bodas iban a ser la prueba de la alianza mágica que rompería el mal hado, el destino fatal de dos países enfrentados en guerra. El libro celebraba este momento histórico de conjunción astral y mágica entre dos luminarias opuestas, tema común a la propaganda monárquica sobre las bodas reales.

 

“Oh, cuan mil, y mil, y mil mil veces felices son todas las villas limítrofes de Francia y España, puesto que en estos lugares, Luis, sol resplandeciente de nuestra Francia, encontró el astro más bello de España, la bien amada Juno. Las dos más grandes luminarias del mundo”, L’AMBASSADEUR des bonnes nouvelles a tous les bons Français amateurs de la paix. 1615, p.5.

“El cielo no brilla por tantos fuegos luminosos de sus estrellas; el sol por tantos calores de la reverberación de sus rayos; la luna por tantas bellezas del encalado resplandor que ella tiene en sí misma, que vos tenéis en esta conjunción, de toda suerte de pueblos, de bendiciones”, 1615. LORRAINE, Charles de, duc de Guise, Harangue faicte à la Royne par Monseigneur le Duc de Guise à son arrivée en Espagne sur le sacre Mariage de Leurs Majestez

¿Quién es el autor del libro? La antipatía de los españoles y los franceses fue realizada por un oscuro personaje del que, hasta 1932, se dudaba incluso su existencia.

En 1617, dos años después de haberse efectuado el canje de las princesas, salió a la luz este tratado teórico que, resumía la polémica en torno a los dobles casamientos y pretendía constituir una teoría política y social partiendo de este acontecimiento. El doctor Carlos García publicó su obra en Huby con una presentación bilingüe; el título español era:

Oposición y conjunción de los dos grandes luminares de la tierra. Obra apacible y curiosa en la cual se trata de la dichosa Alianza de Francia y España: con la Antipathia de Españoles y Franceses. Compuesta en castellano por el Doctor Carlos García y traducida en francés por R.D.B.C.

Las cuarenta y cinco ediciones del libro en cinco idiomas europeos (francés, castellano, italiano, alemán e inglés), a lo largo del siglo XVII, seguirán una curva de interés correspondiente a la acentuación  de los enfrentamientos militares franco‑españoles.  La línea de vida de La Antipatía sigue como un meandro los avatares de la lucha franco española sobre el suelo europeo por el dominio continental a lo largo del XVII. Su épocas de esplendor son las de conflicto.

Si en un primer momento álgido, ediciones entre 1635 y 1645, entra dentro de la polémica de 1635 y es una de las piezas de justificación de la ruptura del pacto matrimonial franco‑español (justo la alianza para cuya alabanza había sido encargado), en 1680‑1700 se utiliza para justificar la imposibilidad de la unión entre los dos estados, tan bien argumentada en el libro por causa de su antipatía connatural[6].

Una vez entronizados los Borbones en España, la obra, carente ya de sentido con la misma familia gobernando en los dos países opuestos, se hunde en el olvido hasta que los bibliófilos del siglo XIX la sacan del polvo de los anaqueles a la que había sido recluida. Jover afirma que el tratado del doctor García no ha ejercido una influencia importante en España[7]. Sin embargo, en Francia durante el siglo XVII, sus argumentos serán copiados y recopiados por otros libros, como el que presenta La Motte le Vayer[8] a Richelieu en 1636 para atacar España, con la que se desea romper la paz:

DISCOURS / DE LA / CONTRARIETE / D'HUMEURS QUI SE / TROUVE ENTRE CERTAINES / Nations, & singulièrement entre / la Françoise & L'Espagnole./[9]

 

Su esquema se asumirá como un tópico nacional y pasará a los diccionarios como el de Rochefort (1682).  Su argumentación se convertirá en clave interpretativa de ciertos compendios históricos, como la DISSERTATION historique et politique sur l'Antipathie qui se trouve entre les Français et les Espagnols (1688). La palabra "Antipatia", originalmente secundaria en el título del libro, pasará al primer plano, tanto para referirse al libro como para transformarse en una frase hecha utilizada habitualmente.

Aunque la  existencia de una sola dinastía en ambas coronas a partir de 1700 acabará con esta brillante carrera, su estela en Francia aún puede verse en L'Elite des bons mots (1731), en Montesquieu (1748)[10], y tiene un reflejo en España en el tratadista Benito Feijoo (1760)[11].

¿Cuáles son las raíces de la antipatía?

La polémica anti‑española se había formado en Holanda[12] durante el último cuarto del siglo XVI (Les emblèmes du seigneur Espagnol, grabado volante (placard) holandés traducido al francés y de gran éxito), elaborada en círculos de la reforma protestante y hostiles al dominio de los Habsburgo.

La polémica antiespañola[13], sobre todo, se encuentra centrada estratégicamente en ataques al rey Felipe II[14]:

a)     Apología 1583 de Guillermo de Orange

b)     La sátira menipea[15], obra realizada contra la candidatura de la infanta Isabel Clara Eugenia al trono francés[16] y cuya estructura determina todas las sátiras posteriores[17].

c)      Influencia del libro de Bartolomé de Las Casas

d)     Las Memorias y correspondencia de Antonio Pérez[18]

A finales del siglo XVI ya encontramos un arquetipo del ‘español’[19] que se expresa ruidosamente en panfletos y obras literarias que recorren el continente desde Venecia a Inglaterra[20], desde París a Amsterdam. A esta imagen se unirá la sátira de la comedia italiana e inglesa (Shakespeare)[21], derivada de una aplicación del Miles Gloriosus al soldado español, que creará el arquetipo del capitán Fracasse del teatro cómico europeo.

En 1607, el joven Jean Baudoin[22] recoge las primeras Rodomontades espagnoles (Baladronadas españolas del capitán Escardon Bombardon (1607). Aparecen posteriormente los capitanes Matamoros, Crocodrile y Rajabroqueles. La mejor aportación es la del autor Francisco de Cáceres, que se presenta en la introducción como ‘gentilhombre castellano’[23]. Este exiliado judío es autor de Nuevos fieros españoles en 1607, y también publica en 1608 Emblesmes sur les actions, perfections et moeurs du segnor espagnol. Este pequeño libro va adornado con grabados del español satirizado y un estilo agresivo que define a este personaje  como “ángel en la iglesia, demonio en la casa, lobo en la mesa, pavo en la calle, zorro para las damas, puerco en su habitación, león en guarnición, liebre cuando está asediado, cordero cuando es cogido”.

La visión del otro país tiene dos vertientes:

a)     Se busca en el otro país, incluso enemigo, las virtudes que faltan en el propio (visión erasmista de los turcos[24]). Esto es evidente en los textos de este periodo de fuerte influencia española hasta 1650.

b)     Se construye una imagen del otro país que es el reverso del propio, ya sea grotesco-carnavalesco-esperpéntica o basada en las exageraciones cómicas o perversas de las virtudes y defectos propios[25].

Se parte de

a)     La larga tradición literaria del soldado fanfarrón y mentiroso (miles gloriosus)[26], que

b)     Se une a una crítica satírica del estilo impuesto por la gravedad o soberbia de la etiqueta borgoñona (“con mucha gravidad” como dice, en castellano, el retrato satírico de la entrada en París (1608) de don Pedro de Toledo, embajador extraordinario para las bodas reales);

c)      Se acopla al spleen (humor melancólico o negro) correspondiente al clima español que produce ‘la morgue española’ (la contrariété des humeurs)[27];

d)     Se adapta la aportación de la comedia del arte italiana con la concreción en personajes de los arquetipos satíricos costumbristas;

e)     Y se acaba por incrustar todo un mundo inverso y carnavalesco en el retrato del español, que terminará siendo lo opuesto a lo que debe ser un buen francés[28].

“Para definir un Francés no hay medio más propio y cabal que decir que es un Español al revés, pues allí acaba el Español donde el Francés comienza”

Doctor García, La Antipatía.

El rey de Navarra, en su lucha por el trono y con Paris ocupado por los partidarios del ‘Español’, utilizará estos canales de propaganda, a través de las redes de venta ambulante[29], como lo muestra el libro La sátira Menipea[30], introduciendo toda la temática holandesa en Francia, donde se transformará en un estereotipo que una vez derrotada la liga católica[31], será la base de toda la propaganda antiespañola del XVII[32]. Su desarrollo coincide con el estallido de conflictos entre las dos monarquías, como la conspiración de Biron (aparición del libro Le Soldat espagnol y las Rodomontades Espagnoles), la oposición a los dobles casamientos de 1615, la polémica de 1635 que precede a la guerra declarada, la rebelión de los catalanes en 1640, que son separados junto con los portugueses del carácter español.

Este arquetipo se conformará en dos polos: la tiranía española concretada en una pasión por el dominio universal (en los protestantes asociada al "catolicón papista"), y el carácter melancólico que provoca esta ansia insatisfecha de dominio universal. No hay nada de 'popular' en estas representaciones, animadas por facciones de la corte y el Parlamento de París, aunque su utilización de personajes carnavalescos las convirtieran en tales durante las guerras entre Francia y España.

Será el bebé francés, el ser más inocente del país, prorrumpiendo en lloros incontenibles, quien señalará la frontera definitiva entre los españoles y los franceses en la escena tragicómica de la madre que desea forzarle a que coma:

"Mira, mira, un Español que viene a llevarse los niños que no quieren tomar la sopa. Verdaderamente fue tan grande el temblor y espanto que aquella criatura recibió en el mismo momento, que lleno de temor y sobresalto, alzaba las manecitas y, por señas, le decía a su madre que le metiese toda la papa de una vez”

Doctor García, La Antipatía

El hidalgo español sólo será salvado de la furia popular por un noble francés, mostrando que éste no se encuentra influido por las pasiones populares innatas de la antipatía en el populacho. Se trata de una anticipación de la boda real que celebra el libro, una posible unión en la cumbre de la escala social, única manera de escapar de la maldición instaurada entre los dos pueblos. Pero, al mismo tiempo muestra un grupo social, la nobleza que se siente identificada como clase por encima de las fronteras que se están imponiendo en la Edad Moderna. ¿Nos encontramos ante la primera muestra de cosmopolitismo en contradicción con el egoísmo nacional o la última muestra de la unión, en sus elites religiosa y militar, de una cristiandad dividida ya definitivamente?

De todas maneras, las almas y los cuerpos de los franceses y los españoles caminan ya por diferentes vías. Porque, aunque García reconozca que Dios crea las almas iguales en su origen, pero "si no me lo dijera la Fe, no creyera jamás que las almas francesas y españolas eran de una mesma naturaleza".

“Mil veces he tenido tentación de pedir a las parteras de cual suerte salen del vientre de su madre los Franceses. Porque según la contrariedad que veo entre ellos y los Españoles tengo por imposible que nazcan todos de una mesma manera...”,

Doctor García, La Antipatía

Una evidencia que destaca en la obra del doctor García es su independencia de esta polémica, aunque posteriormente alguno de sus argumentos fueran utilizados en ella. García no describe al español según los paradigmas del carácter melancólico sino que opone el humor colérico (francés) al flemático (Español)[33], resultando una clasificación diferente, aunque el ataque al orgullo español, a la obsesión por la limpieza de sangre, sean comunes a ambos ataques.

“Cuando el cielo con una fuerte cadena / ceñida con clavos de imán, / cerrando a la guerra la puerta / con llaves de diamantes, / hubiese unido España a Francia, / y al mismo tiempo con la misma cadencia / sus pueblos de diverso humor / hiciese hacer de la antipatía / por milagro una simpatía / de un mismo gusto y color”, 1615. L'EPITHALAME royal de Louis XIII et d'Anne d'Autriche. Dédié à leurs Majestés, p.6.

“(Este casamiento sirve) a la paz universal / del imperio cristiano, que parece / solamente que por su intercesión / haya en este momento convertido / en amor la antipatía, / haciendo que el león Ibérico /de mi gallo (coq gaulois) no tema la voz / y que al lado del águila de Austria / la sagrada paloma de mis reyes / de ahora en adelante anide”, 1615. FAVEREAU, Jacques, La France consolée, épithalame pour les noces du trés‑chrëtien Louis XIII, roi de France et de Navarre, et d’Anne d'Autriche, Infante d'Espagne, p.24.

“En lo que respecta a los pueblos, confesamos que el humor de nuestra nación (la francesa) no se encuentra llevado a los designios de largo alcance (longue haleine); la vivacidad de los espíritus franceses no permitiéndoles pararse largo tiempo sobre el mismo destino, que hace que apenas podamos conservar las cosas adquirida, somos buenos en el combate mano a mano, los tiempos largos nos arruinan, y ello es por la ligereza habitual que nos lleva enseguida a nuevas empresas. Por otro lado, somos francos, ingenuos (naïfs), sin disimulación, amantes de nuestro país, tan pronto a hacer el bien a desconocidos si ellos nos halagan como a nuestros vecinos, cualidades que repugnan fuertemente a tales maquinaciones. La otra (España) al contrario persigue sus empresas durante una larga sucesión de años, con una resolución opresiva, nunca deja algo sin finalizar; paciente en sus pensamientos incomunicables, particular enemigo formal de los otros pueblos que lo rodean, ambicioso, codicioso, cualidades que les da sobre nosotros grandes ventajas. El país, el nuestro bello, agradable, moderado en sus estaciones, abundante en todas las comodidades, de fácil acceso, condiciones que hacen que lo amemos sin codiciar otros. Su giba (país giboso) desagradable, destemplado, estéril, de difícil acceso que hace que viéndose vecinos de una región tan dulce al lado de la suya, no pueda dejar de nacerles el ansia de babosearla (la muquetter), Remonstrance a la Royne sur les alliances d’Espagne[34], 1614, p.27.

El título de la obra, su carácter bilingüe y la oscuridad de su autor nos permitirán apuntar a los grandes interrogantes que este libro ha provocado desde su aparición.

"Marcos Fernández, al día siguiente del Tratado de Westfalia, se irritaba de ver a los adversarios de la paz sacar sus argumentos del libro de García (“que entre las dos naciones se halla un odio terrible prueban con lo de la Antipathia” ), como si esta fortuna del libro, asignada por el curso de la historia, hubiera sido prevista y deseada por el autor"[35].

El autor se presenta como el doctor Carlos García sin que sepamos si era médico o tenía un título otorgado por la Sorbona. ¿De dónde surge este personaje?

 



[1] 1623. LUNA, Arte breve y compendiosa para aprender a leer, escrevir, pronunciar y hablar la lengua española; Sobre las gramáticas y los libros españoles en Paris a comienzos del siglo XVII (Nicholas Charpentier, Juan de Luna, Ambrosio Salazar, Cesar Oudin), PEREZ (2000), « Les rapports culturels entre la France et l’Espagne (XVIe-XVIIIe siécle) », p.316-317. Sobre Oudin, PELIGRY (1987), “César Oudin et l'enseignement de l'espagnol sous Louis XIII”, en Deux siècles de relations hispano-françaises, de Comynes à Madame d'Aulnoy, p. 31-43.

[2] 1612. Relación verísima del efecto y fin de los conciertos del felicísimo casamiento de la serenísima infanta doña Ana Mauricia de Austria...

[3] BAREAU (1979), Introducción a Carlos García, La oposición y conjunción de los dos grandes luminares de la tierra o la antipatia de franceses y españoles.

[4] DUCCINI (2000) « Les relations franco-espagnoles », « Propagande et contestation en France au XVII siècle », p.161-162. PEREZ (2000), « Les rapports culturels entre la France et l’Espagne (XVIe-XVIIIe siécle) » p.314.

[5] Sobre la antipatía, MÉCHOULAN (1985), « L’Espagne dans le miroir des textes français », p.425-426. Sobre un problema de chimeneas, Gracián concluye:  “para que aun en esto se muestre la natural antipatía de estas dos naciones, opuestas en todo, en el vestir, en el comer, en el andar y hablar, en los genios e ingenios”, GRACIAN, Criticón, III, p.239.

[6] Joignons ces peuples éjouis, 1616. SOREL, Charles, Epithalame sur l'heureux mariage du tres‑chrestien roy de France et de Navarre Louis XIII de ce non, avec madame Anne d'Austriche, fille du  Catholique Roy d'Espagne, par C.Sorel, París, p.5 ; Sobre la conjunción de los dos astros que jamás se ha visto en este mundo, VAURE, Claude, Discours Anagrammatique sur l’Anagramme Espagnole des deux noms des tres‑illustres Majestez du Roy et de la Royne de France; Ludovico de Bourbon, Ana de Austria: Union verdadera al cabo tuvo Dios. Presenté à la vraye union d'icelles mesmes majestez de Louis de Bourbon et Anne d'Austriche. Par Claude Vavre, docteur en Theologie, París, C.Hulpeau, 1615, p.3

[7] BAREAU (1979), p.61; JOVER (1979), p.320‑321.

[8] Sobre La Mothe Le Vayer como publicista al servicio de Richelieu en sus polémicas contra España, CHARLES-DAUBERT (1985), « Le libertinage érudit et le problème du conservatisme politique »,  p.189.

[9] Fue reimpresa en  1647.  También  encontramos la huella del libro en EXAMEN de la constance des François et des Espagnols, 1644.

[10] Essai sur les causes qui peuvent affecter les esprits et les caractères, chap. Des lois dans le rapport qu'elles ont avec la nature du climat.

[11] Las Modas. B.A.E., t.I, p.67: Mapa Intelectual (Ibid., p.93), Simpatía y Antipatía (pp.94‑102), amor de la patria y pasión nacional (pp.141‑148) y nada en Antipatía de Franceses y Españoles (Discurso XXV, t.IV, pp.293‑295.

[12] “Pese a que la primera mitad del XVII es un período crucial para la aparición de los primeros periódicos, así como el nacimiento de las gacetas y la creación de circuitos estables de información y la adopción de complejos sistemas de propaganda, su estudio se ha descuidado mucho en importantes trabajos de síntesis sobre la formación de la opinión pública. Esto prueba una evidente distorsión interpretativa, que resulta mucho más clara en el caso de Inglaterra y, sobre todo, de Holanda. El papel protagonista que desempeñó este país en la promoción de la producción y comercialización de libros, así como en la difusión de las noticias es bien conocido. Sin embargo, hay que subrayar que esta función se asumió, precisamente, en el curso de la larga lucha por la independencia, que tuvo como testimonio una riquísima producción de panfletos dirigida a alimentar tanto la propaganda externa como el debate político interno”, BENIGNO, Francisco, Espejos de la revolución. Conflicto e identidad política en la Europa Moderna, Crítica, Barcelona, 2000, p.68. La propaganda antiespañola tiene su origen en Holanda, que desarrolla el primer aparato propagandístico utilizando la imprenta para alimentar tanto la ayuda externa como mantener la cohesión interna contra España (ver BOUZA, Fernando, “De política y tipografía. En torno a Felipe II y los Países Bajos” en Imagen y propaganda. Capítulos de historia cultural del reinado de Felipe II, Akal, Madrid, 1998, p.153-185).

[13] SCHAUB (2003), “Élements de la polémique”, en La France Espagnole, p.136-158.

[14] Sobre la imagen ambigua de Felipe II en los textos franceses, enclaustrado en el Escorial, MÉCHOULAN (1985), « L’Espagne dans le miroir des textes français », p.438. SCHAUB (2003), « Une victime : don Carlos » y « Philippe II : le roi mort », en La France Espagnole, p.52-66.

[15] Sobre la satira menipea (1593) como creadora del esquema antiespañol a través del remedio droga Catholicon d’Espagne, BOUZA (1994), “La majestad de Felipe II. La construcción del mito real”, en MARTÍNEZ MILLÁN, p.49-50. Sobre la creación del rey aislado (casanier) y encerrado en el Escorial como un tirano (que asesina a su hijo, a su mujer francesa, incluso a Enrique III según la sátira Menipea para dar el trono a su hija con la que está ligado incestuosamente – origen de la idea de Piel de Asno) y compararla con la misma imagen de los sultanes turcos (despotismo oriental), La construcción de ese monstruo, « Philippe II fait mourir son propre fils », p.342 ; « fait empoisonner la reine Isabelle sa femme », p.343 ; « fait mourir Sébastien roi de Portugal », p.380-387 en Abrégé de l’histoire d’Espagne contenant la ruine de l’empire des maures en ce royaume, & ce qui et arrivé depuis l’advenement d’Alfonse XIII, Roy de Castille, par le sieur de Verdier, Historiographe de France, tome second, A lyon, chez Robin Glaise, ruë Buisson, 1674, avec permission. La imagen se convierte en popular, Malherbe recoge una anécdota que se comenta en la corte y confirma la imagen del rey Felipe II : “Como se hablaba del viaje de Bayona, la reina pidió a Madame lo que ella haría si cuando estuviera en España, el padre la quisiera casar en lugar del hijo, como había hecho Felipe II con madame Isabel que él tomó para sí, aunque ella había sido llevada para el príncipe Carlos; Madame respondió que no lo querría de ningún modo porque sus hijos no serían reyes, y que ella quería que lo fuesen”, Carta de Malherbe a Peiresc de 28 de marzo de 1615.

[16] MOUSSET (1914), « Les droits de l’infante Isabelle Claire Eugenie à la couronne de France », p.46-79.

[17] ARREDONDO (1989), Traducción de la Sátira Menipea, p.229-258.

[18] MIGNET (1845), Antonio Perez et Philippe II.

[19] BAREAU (1969), L’univers de la satire antiespagnole en France de 1590 à 1660.

[20] 1599. A Pageant of Spanish Humours. Wherein are naturally described and lively portrayed, the kinds and quallities of a signior of Spaine (Despliegue de «humores» españoles. En el que se describen con natu­ralidad y retratan animadamente, los tipos y cualidades de un señor de España.) 1599. Green, The Comicall Historie of Alphonsus, King of Aragón (Historia cómica de Alfonso, rey de Aragón.)

[21] La prosa inglesa antiespañola y la formación del estereotipo ha sido analizada plenamente por Onega (1983), «Un prototipo de antihéroe isabelino: los españoles de la segunda mitad del siglo XVI», p. 249‑262; Onega (1986) “Prosa inglesa antiespañola en la segunda mitad del siglo XVI”, p.45-75; Onega (1980), «Evolución literaria de un personaje his­tórico: el soldado español del Renacimiento», p. 43‑54: Onega (1980), Personajes aragoneses en Shakespeare.

[22] Jean Baudoin (1590-1650), escritor y traductor.

[23] 1607. CAZERES, Gentilhombre Castellano, Nuevos Fieros Españoles.

[24] PERCEVAL (1987), “L’image des turcs en Espagne pendant le XVIIe siècle”

[25] ETTINGHAUSEN (1993), "Prensa comparada: relaciones hispano-francesas en el siglo XVII", p.339-345.

[26] Un libelo antiespañol de 1607, en la corte de Jaime I, se titulará Miles Gloriosus, el Bragadoccio hispano, el humor del español, cit. GARCIA CÁRCEL (1992), La leyenda negra. p. 98). Este personaje fantasioso y fuera de la realidad (del que queda la expresión ‘avoir de châteaux en Espagne’ como expresión de bravuconerías de falsa aristocracia).

[27] Salazar, p.58.

[28] En estas descripciones para divertir se va acentuando el carácter de clasificación general de opuestos propio del costumbrismo que marca caracterologías ridículas o inadecuadas a evitar por el hombre civilizado. Y al definir una frontera se esta marcando un carácter. Se han estudiado demasiado las visiones del otro como apreciaciones exteriores basadas en hechos reales (aunque sean tópicos). Es necesario invertir la dirección: los análisis de los demás como fronteras de la identidad propia. 

[29] « Ce serait en outre commettre une grave omission que de négliger le rôle des colporteurs dans la diffusion des livrets qu’ils véhiculaient. Au cabaret, au relais de poste, il leur arrivait de les lire a haute voix en public. Publiciste et camelot, vendeur, acteur diligent de la propagande, ces auxiliaires modestes de la presse pratiquèrent, on n’en peut douter, toutes les formes de diffusion des ouvrages dont ils assumaient dangereusement la distribution », CAZAUX (1977), Henri IV ou la grande victoire, p.192.

[30] Sobre L’Anti-Espagnol ou brief discours du but où tend Philippe, Roi d’Espagne, se mêlant des affaires de France, écrit par Michel Hurault du Fay, petits-fils du chancelier Michel de L’Hospital, CAZAUX (1977), Henri IV ou la grande victoire, p.185. Sobre La vertu du Catholicon d’Espagne et de la tenue des Estats de Paris, llamada Satyre Ménippée, CAZAUX (1977), Henri IV ou la grande victoire, p.190. El autor le da el rango de crónica. Mil titulos con un millón de ejemplares, calculo de las publicaciones de la liga, CAZAUX (1977), Henri IV ou la grande victoire ,p.190. « La Satyre Ménippée étale alors sur tout le royaume cette sorte de champignon atomique burlesque qui dessoûle, désintoxique, désarme, dessille les ivres, les drogués, les furieux, les aveuglés et finalement ramène, éberlué, à la raison, au moins pour un temps, le troupeu des détraqués ! », CAZAUX (1977), Henri IV ou la grande victoire, p.193.

[31] BARNAVI, DESCIMON (1985), La sainte ligue. Le juge et la potence. Sobre la tesis de BARNAVI (1980), Le parti de Dieu. Etude sociale et politique des chefs de a Ligue Parisienne 1585-1594. Ver también (1983) Qui étaient les Seize. Etude sociale de deux cent vingt-cinq cadres laïcs de la Ligue radicale parisienne (1585-1594).

[32] DESPLAT (1969), « Aspect du sentiment anti-espagnol en France au début du XVIIe siècle », p.91-103. Las justificaciones de la guerra como base de la propaganda serán constantes desde ese momento en la guerra civil constante que somete a Europa hasta el siglo XX, ver SCHULZE (2001), El poder de la propaganda en la Guerra del siglo XIX.

[33]  « Humeur différent des Espagnols et des Français », Remonstrance a la Royne sur les alliances d’Espagne, 1614, p.27.

[34] En esta obra se identifica el carácter de los pueblos con sus dirigentes: « Les Roys son hommes, ils ne différent des autres que du sceptre ? Sujets aux mêmes passions que le moindre de leurs sujets », ya que son « Les princes, nerfs du royaume »

[35] PELORSON, p.573.

 

Materiales de historia es una web de investigación en ciencias sociales basada en trabajos de José María Perceval