Espacio

(centro y periferia)

Doble viaje real para un doble enlace.

“En cuanto a espacio, el rey estaba en todas partes a través de documentos, insignias, banderas, leyes, normas, expresiones, grabados, estatuas, pinturas y virreyes que lo duplicaban y lo representaban”

LISÓN TOLOSANA[1].

« El día 9 de noviembre de 1615 se realizó el intercambio (échange) de las dos princesas en el medio del Bidasoa (Bidache) o Irún, con toda la igualdad que se pudo entre las dos naciones »

Memorias de Richelieu[2]

 

El equilibrio de una unidad de control territorial (un estado) se establece entre la capacidad militar (real y disuasoria) que posee el rey para controlar el territorio,  y la red de comunicaciones de que dispone para vehicular desde el centro la fuerza (directa y simbólica) que cohesiona el sistema.

“Uno de los primeros presupuestos de la moderna teoría geográfica es que el espacio (o sea, la extensión organizada) es el producto de una práctica cultural o simbólica. Las realidades espaciales, tal como son ‘percibidas’, no constituyen realidades objetivas, dependientes de la propia estructura de la extensión, sino productos de una práctica organizadora del espíritu humano que, además de ordenar y clasificar el material bruto de la extensión, da un valor a cada uno de estos órdenes y los jerarquiza entre sí”[3].

La movilidad del monarca (envuelto en su ejército) será más necesaria cuanto más débil sea la red de comunicaciones que le permite controlar el territorio bajo su jurisdicción. El sistema obligará a continuados rituales de confirmación de lealtades (entradas triunfales[4] y confirmaciones de la justicia real - lits de justice -), y a la necesidad de activar otros centros de poder independientes del que rodea al monarca  (convocatoria de cortes generales en el reino convocando a las ciudades o cortes locales de un estado).

Un estado es una estructura que intenta dar sentido a la realidad a partir de un centro[5]. Su función es triple: gestionar el espacio estableciendo límites a su expansión; gestionar dentro del espacio la violencia y  el trabajo campesino en su beneficio (a través de la imposición o la fiscalidad[6]); y, finalmente, gestionar la memoria colectiva que justifica su dominio. Este esquema se hace más complejo con la modernidad[7] y la expansión de los estados por ultramar – nuevos espacios explorados por la cartografía y la acción misionera[8] -, a veces, unidos estrechamente. La dominación del espacio va unida a una visión del mismo cambiante, según los modos de apropiación y violencia que se ejerzan. Esta visión es muy diferente en el caso español y francés[9].

La corte medieval migratoria (que va agotando existencias y excedentes en los palacios ubicados en las distintas etapas de su camino) se estabiliza en la Edad Moderna, no sólo en razón del aumento de personal administrativo (una consecuencia más que una causa), sino como resultado del dominio creciente de la red de comunicaciones y de la capacidad y fuerza de la irradiación de la representación monárquica  (a través de delegados humanos o simbólicos), que alcanza todos los puntos del territorio del estado rompiendo progresivamente solidaridades y lealtades intermedias[10]. La villa corte se transforma en un centro económico que depende de la corte palacio[11].

En este momento, se produce una eclosión general de libros de viajes ya referidos a los movimientos del monarca por los diversos reinos[12], muchos de ellos en relación con casamientos reales[13], ya concretados en un estudio del reino[14] en concreto con una tendencia comparatista que se afirmará en el siglo XVII. Junto a ellos, los libros, como el de Jean Philippe Varin[15], que sitúan los monarcas del reino no sólo como una continuidad que comienza a clasificarse en tablas dinásticas sino en relación con los demás monarcas europeos y trans europeos.

En el siglo XVI en España y en el siglo XVII en Francia, se afirma el poder central del monarca[16] rodeado de nuevas figuras (secretarios, favoritos, validos, ministros)[17] que lo aíslan del contacto directo con los miembros de la nobleza y el clero . Se dislocan los poderes y las clientelas locales en beneficio del centro de gobierno, la gestión del poder[18] se realiza cada vez menos por consenso y más con carácter administrativo[19]. Pierden sentido los actos de origen medieval en que los distintos poderes confirmaban al monarca su dependencia afirmando la autonomía de sus derechos corporativos (Lits de justice, Estados Generales o Cortes, entradas reales del monarca o la reina[20]), transformados en la época moderna desvirtuando su poder real a través de la mixtificación de su poder simbólico[21] o sustituidos directamente por rituales publicitarios de afirmación de la voluntad real[22].

Comienza a funcionar activamente una red de comunicaciones interna que vehicula la voluntad real[23]. Las decisiones del monarca, o de su consejo, son escritas por los secretarios, comunicadas verbalmente por los pregoneros y mediante la correspondencia a otros centros de poder para que sean igualmente publicitadas, impresas en cárteles que se pegan en las plazas de los mercados o las puertas de las iglesias y celebradas (aclamadas y asumidas) mediante el Tedeum[24]. La voz del rey, avalada por la aprobación divina, se extiende radialmente por el reino.

Las capacidades técnicas de la administración centralizada (extorsión de los súbditos en impuestos que afluyen al centro, mejora de postas y caminos para la mejor circulación del correo[25], comunicación rápida con los representantes, impresos que informan de la actividad del centro) provoca la inmovilidad real, es decir, del poder ejecutivo y legislativo (independientemente de dónde se encuentre la persona del rey). La edad moderna contempla la estabilidad del centro, recaudador de informaciones y recursos económicos; y emisor de órdenes y control del territorio al que todos dirigen sus pasos radialmente.

En 1615, se imprime un texto con las órdenes del rey Luis XIII: informa al Parlamento de París de lo que va a realizar en los próximos días en Burdeos – una forma de afirmar que lo va a realizar a pesar de las oposiciones que plantea la guerra civil -, hasta terminar el (consignation & échange) depósito e intercambio de las princesas en la frontera con España. Posteriormente, Luis XIII promete volver inmediatamente a París y pide:

“Como siempre, he rendido y hecho rendir gracias a Dios mediante plegarias públicas y canto de TE DEUM, con los fuegos artificiales (feux de joie) que mis buenos súbditos hacen, para testimoniarme su alegría y el contento que ellos reciben de mi presencia: os ruego que así se haga de la misma forma en mi buena ciudad de París; & he dado aviso a todos mis buenos servidores de allí, para continuar con vuestro cuidado habitual en mantener la paz y el reposo de mi ciudad: & a fortificarlos en la fidelidad y afección que siempre han tenido conmigo, & en la obediencia que naturalmente me deben, sin permitir entre ellos ninguna división que pueda alterar el reposo & tranquilidad pública, siguiendo la entera y perfecta confianza que les tengo: rogando sobre esto a nuestro Señor que él os tenga (señor de Verdún) en su santa y digna guardia. Escrito en Burdeos el 18 de octubre de 1615, Firma Luis y Loménie (secretario real).

LOUIS XIII, LETTRE DU ROY envoyée à Monsieur le Premier Président (Monsieur de Verdun), en la Cour du Parlement à Paris sur les mariages des Majestés de France et d'Espagne, le XVIII jour d'octobre 1615[26].

Es también el momento en que cambia la visión del espacio. Comienza el desarrollo de la cartografía científica[27] que mide el territorio situando fronteras marcadas como líneas en un dibujo que representa al territorio[28]. Esta revolución hace cambiar la visión del patrimonio real: el reino, los dominios del monarca se presentan como una unidad en vez de una acumulación natural heredada de compartimentos estancos y autónomos[29] que tenían vida propia independientemente del centro[30].

En España, este proceso es muy lento y se produce en el interior de los diferentes reinos de la monarquía. En Francia, está dirigido conscientemente e impulsado teóricamente desde el Parlamento de París[31]. Es el gran momento de eliminación de aduanas y fronteras internas, de los últimos territorios feudales de los Pirineos[32], que se extenderá hasta la revolución francesa que impondrá por decreto la nueva visión central. 

En 1615 no está nada decidido. Los enfrentamientos se suceden entre las dos visiones: la que considera el territorio visto desde el centro emisor del poder, y la que lo contempla como una sucesión de unidades autónomas. En los preparativos de las bodas de 1615, los miembros de la junta de Guipúzcoa consideran el río Bidasoa como una unidad de explotación, por lo que defienden la propiedad comunal que poseen del cauce hasta la otra orilla (y por tanto prohíben la realización del intercambio de las princesas en una isla). La visión contrapuesta de París[33], admitida en cierto modo de facto por Madrid, considera ya los ríos (junto con las montañas) como supuestas fronteras naturales, es decir, aquellos obstáculos de tipo militar que se oponen a una rápida comunicación.

“La ribera de Hendaya pertenece en común a los reinos de Francia y Castilla (Godefroy acumula textos de historia para demostrarlo desde Commines a las crónicas de Surita)” 1613. GODEFROY, Théodore, Memoires concernans / LA PRESEANCE / des Roys de France / sur les Roys d'Espaigne.p.37

“El Bidasoa es un río cuya corriente atraviesa entre los reinos de España y Francia, dividiéndolos, siendo todas sus aguas de España”, MANTUANO, Casamientos de España y Francia, p.193.

El resultado será que la visión cartográfica se impondrá sobre la realidad provocando la división del río y la celebración del segundo matrimonio franco-español del siglo XVII en la isla de los Faisanes (1659), metros más abajo del paso de Behovia en que se celebró la primera (1615). 

El arreglo de las fronteras en las montañas de Navarra, durante los casamientos de 1615, también responde a esta nueva concepción territorial y choca con las tradiciones locales. Cuando Luis XIII preside el acto de justicia protocolario del Parlamento de Burdeos[34] (lit de justice), en noviembre de 1615, la bufona real Mathurin no entiende que se hable de vacas en vez de profundos asuntos del estado. Lo que discuten los parlamentarios y que hace reír a la corte, son los problemas planteados en los pastos de invierno y verano por las nuevas disposiciones fronterizas que habían llevado a enfrentamientos en los valles de Alduides[35]. 

“La pena (disposición) que ella (la regente) se da para mantener lo interior, no la dispensa de vigilar lo exterior, a fin que la Alta Navarra no se entrometa sobre los límites de la Baja, que la disputa por el uso de la bellota y la hierba de los Alduides no enturbie la Paz. Esto se concluye por los comisarios, a la vista de los lugares y de los títulos de propiedad. No se sacrifica nada de sangrante al Dios de los límites (Dieu des bornes, Dios de los mojones)”, 1616. MATTHIEU, Pierre, Eloge Historial sur la vie, les vertus, la fortune, les plus mémorables actions, et l'heureuse Régence de la Reine mère du Roy, p.32.

Los acuerdos de frontera[36] van marcando y acordando líneas en las zonas controvertidas o no marcadas de los pastos y bosques. Los términos usados para definir la separación entre España y Francia son raya – el más usado -, frontera (usado exclusivamente entre los dos reinos y de débil implantación a comienzos del siglo XVII), límite, confín y marca. Frontera, lo frontero, necesita de alguien enfrente y siempre se utiliza con un sentido militar de confrontación armada.

En estos cambios de visión geográfica, el problema de las facerías (terrenos de pastos compartidos entre dos comunidades) entre la alta y la baja Navarra es significativo, ya que choca con dos nuevas concepciones que se van imponiendo en la Edad Moderna: una geopolítica, la frontera; otra económica, la propiedad privada. 

“En 1614 se convinieron, por medio de plenipotenciarios, las Capitulaciones Reales que fueron ejecutadas en 1615 y 1616. Se conoció como Concordia de Arranegui. Los franceses hablan de ella como Capitulations Royales... Se procedió a amojonar y establecer líneas de demarcación”[37].

En Francia comienza la búsqueda de fronteras naturales[38] como límites del reino considerado como un cuerpo armónico. Esta visión geográfica, cuyo éxito innegable ha durado hasta la actualidad, tenía unos orígenes médicos en relación con la teoría climática y humoral que convertía a cada país y sus habitantes en una consecuencia de su clima, y situaba Francia y su monarca en el centro de la tierra.

“Clima, cuyo amable suelo / distante igualmente de la línea (Ecuador) y del Polo, / tiene su cenit en el medio / de la zona templada, / y por el clima (plage) del lugar / está acompañado de un dulce aire en todo momento bienaventurado”, 1615. FAVEREAU, Jacques, La France consolée, épithalame pour les noces du trés‑chrëtien Louis XIII, roi de France et de Navarre, et d’Anne d'Autriche, Infante d'Espagne, p.16.

Esta concepción de Francia, central en todos los sentidos (por ser el centro del mejor clima y por tener reunidos todos los súbditos en un centro) se comparaba con el cuerpo destripado de la monarquía española que asociaba territorios dispersos[39]. La visión de supuestas fronteras naturales es muy temprana como vemos en este texto de comienzos del siglo XVII (claramente expansionista porque aun no se habían realizado las conquistas de Luis XIV hasta el Rhin ni los Pirineos totalmente).

“El estado de Francia no tenía en otros tiempos por fronteras que aquellas que la naturaleza le parecía bien haberle ordenado, montañas inaccesibles del lado de España e Italia, el Rhin hacia Alemania: y el Océano, que aunque sea límite (borne) de todo lo que habitan los hombres, se junta aquí no obstante a otro gran mar para servir de límite a su extensión. Estado tan potente que muchos otros se han formado en sus confines para su sufrimiento o por su concesión”, BERNARD, Charles, A la reyne mère du Roy, février 1626, p.2.

En contraste, España :

“De todo lo que la desgracia puede producir, lo peor contempla España, estado tan deshilvanado (descosido), que como un cuerpo de una enorme estatura, es más fácil a quebrantar que otro que más recogido mantiene sus fuerzas unidas en menos espacio”,  BERNARD, Charles, A la reyne mère du Roy, février 1626, p.11.

“El rey de España posee grandes estados, en todas las partes del mundo, pero ellos no están unidos ni son de la consistencia de éste. Separados por largos intervalos, tan desatados los unos de los otros, no los conservan más que a fuerza de ciudadelas, siempre odiosas sobre la cabeza de los que están en los lugares donde son construidas, y Francia educada bajo la ley del deber, se mantiene en una obediencia voluntaria sin otra brida (freno) que la de la benevolencia de su Príncipe”, BERNARD, Charles, A la reyne mère du Roy, février 1626, p.9-10. 

Los argumentos se alternaban, según fueran españoles o franceses, a favor de la universalidad de la monarquía hispánica[40] o en contra de ese monstruo dispar y descomunal repartido por toda Europa y el mundo. Las posesiones de los Austrias eran vistas como un cuerpo que había hecho explosión (éclaté)[41] y se encontraba destripado. Los panfletistas franceses de 1615, en sus escritos contra las bodas reales, describirán continuamente este monstruo disforme creado con jirones de todas partes[42]. Paradójicamente, coincidirán con los arbitristas españoles en muchas de sus afirmaciones[43] aunque la monarquía no aceptará esta visión estatal centralizada como lo demuestran la retórica patrimonial de sus testamentos[44].



[1] Lisón, p.99-100.

[2] « Au 9 on fit l’échange des deux princesses au milieu de Bidache ou d’Irun, avec toute l’égalité qui se put entre les deux nations », Mémoires de Richelieu, Michaud et Poujoulat, 2e série, VII, 1837, p.103.

[3] HESPANHA, Vísperas del Leviatán, p.77; HESPANHA (1983), “L’espace politique dans l’Ancien Régime”, cit. SCHAUB (2003), p.12..

[4] 1622. ORDEN (la) que se tiene en las entradas que su Mg. açe en las villas y ciudades que su Mg. entra en publico es la siguiente. los Reyes de Armas... 18 Henero de 1622.

[5] HILDESHEIMER (2000), « La perception de l’espace » en Du Siècle d’Or au Grand Siècle. L’Etat en France et en Espagne (XVIe-XVIe siècles), p.119-123.

[6] GUÉRY (1986), “Le roi dépensier: le don, la contrainte et l’origine du système financier de la monarchie française d’Ancien Régime”, p.1241-1269.

[7] MORENO (1991), “La voluntad de dominio expansivo”, en  Pensar la historia a ras de piel, p.90.

[8] 1608. JARRIC, Histoire des choses les plus mémorables advenues tant ez Indes orientales que autres pais de la descouverte des Portugais, en l'establissement de la foy chrestienne et catholique, et principalement ce que les religieux de la Compagnie de Jésus y ont faict et enduré... depuis qu'ils y sont entrez jusques à l'an 1600.

[9] NORDMAN, REVEL, (1989) “La formation de l’espace français”, p.29-169 ; THOMPSON (1995), “Castile, Spain and the Monarchy: the political community from patria natural to patria nacional”, p.125-159. 

[10] ANTOINE (1986), « Les gouverneurs de Province en France (XVIe-XVIIIe siècles) » p.171-194.

[11] DELPEUCH (1974), « Les marchands et artisans suivant la cour », p.379-413.

[12] 1552. CALVETE DE ESTRELLA, El felicissimo viaie d'el Poderoso Principe don Phelippe, hijo d'el Emperador don Carlos Quinto Máximo, desde España à sus tierras de la baxa Alemaña, con la descripción de todos los Estados de Brabante y Flandes.

[13] 1599. RELACION de la entrada en la famosa ciudad de Ferrara, de la Srma. Archiduquesa Margarita de Austria, y de su desposorio con el Serenísimo Archiduque Alberto, en nombre del Católico Rey don Felipe III, y el de la Srma. Infanta, hermana de S.M. , y en su nombre el duque de Sesa, con el mismo Archiduque. 1599. VIAJE que hizo a Valencia para casarse la magestad del Rey don Felipe III, nuestro señor. 1600. Le Discours Véritable de ce qui c'est passé au Voyage de la Reine, depuis son département de Florence, jusques á son arrivée, en la ville de Marseille, avec les magnificences faites á l’entrée de sa Majesté. 1600. Le Discours de la Réception et Magnificence qui a este faite á l’entrée de la Reine en la ville de Lyon. (Recepción de Marie de Médicis en Marsella y, posteriormente, en Lyon después de su casamiento por poderes con Enrique IV de Francia, inspira la serie de cuadros de la sala María de Médicis realizados por Rubens).

[14] 1552. ESTIENNE, Les voyages de plusieurs endroits de France : & encore de la Terre Sainte, d'Espagne, & autres pays, Les Fleuves du royaume de France. Asimismo 1552. ESTIENNE, Charles, La Grand Guide des Chemins pour aller et venir par tout le Royaume de France. Avec les noms des Fleuves & Rivières qui courent parmy les dits pays. Augmenté du voyage de S. Jacques, de Rome, & Venise. 

[15] 1611. VARIN, Le sacre Throsne Royal des Roys de France depuis Pharamond iusqu’a Louys XIII, a present regnant auquel est descript ce qui est advenu de plus remarquable soubs le regne de chasque Roy, & qui n’a encor esté veu en aucune Chronique de France, avec les Pourtraicts et Devises d’iceux Roys ; en suite desquels est mis le catalogue des Papes, & des Empereurs Chrestiens, avec les devises desdits Empereurs : après lesquels sont adioustez les Empereurs d’Orient et des Othomans : le tout soigneusement recherché pour le contentement du lecteur.

[16] « Population, espace et communication » en BERCÉ,  DURAND, LE FLEM (2000), Les monarchies espagnole et française du milieu du XVIe siècle à 1714, p.13-23.

[17] BERANGER (1990), « Pour une enquête européenne : le problème du ministériat au XVIIe siècle », p.166-192.

[18] BARBEY (1992), Etre roi. Le roi et son gouvernement en France de Clovis à Louis XIV.

[19] BARBICHE (2000), « De Henri II à Louis XIV : genèse de la monarchie administrative », p.65-80.

[20] HALLOWELL (1969), « The role of French Writers in the Royal Entries of Marie de Medici », p.182-203.

[21] BARBICHE (2000), Les institutions de la monarchie française à l’époque moderne.

[22] « Si l’État s’incarne ainsi dans un espace – ou plutôt des espaces – à conquérir et à solidifier, des hommes à attirer, contrôler, fiscaliser, punir, des institutions à diminuer, détruire ou mettre en place, il est aussi et surtout une fiction qu’il entretient par un discours aux figures multiples, patiemment élaborées, agglomérat d’idées et ce concepts où voisinent des traditions politiques millénaires un peu « hors temps » - il existe bien une « longue durée » de l’imaginaire du pouvoir, mais aussi des paroles, des images, des textes nouveaux greffés sur l’événement et adaptés à la spécificité d’une monarchie encore fragile, héritière d’un demi-siècle de « frayeur et meurtre, crainte et espouvantement » Leur seul unité est leur fonction : il s’agit de justifier, de séduire, de faire peur, en érigeant s’il le faut « mille roues et mille potences » pour « imprimer à toutes personnes l’amour, la crainte et la révérence de sa Majesté » car « le dernier point de la Puissance des Princes doit consister en la Possession du Cœur de leur sujets », CORNETTE, Joël, « Fiction et réalité de l’Etat Baroque (1610-1652) », en MÉCHOULAN, Henry, L’Etat Baroque. Regards sur la pensée politique de la France du premier XVII siècle, Vrin, París, 1985, p.27.

[23] NORDMAN, REVEL (1989), “La formation de l’espace français”, p.29-169.

[24] Este tercer paso, como explicábamos en el capítulo 5, revela la necesidad de la aprobación popular o la aclamación de los actos del poder aunque se disfraza de aprobación divina. En los Tedeum la voluntad popular es sustituida por la aprobación de Dios, el único ante el que el rey debe rendir cuentas. El Te Deum, desde el punto de vista del espacio,  se convierte en una muestra (eco) del emisor de la orden real en cada centro local donde se encuentra un representante del rey.

[25] MONTAÑEZ MATILLA (1953), El correo en la España de los Austrias.

[26] Igual contenido tiene 1615. LOUIS XIII, LETTRE DU ROY envoyée à Monsieur le Premier président, sur l'accomplissement & consommation des mariages: Ensemble les feux de joie faits en suite d'iceux en la Ville de Bordeaux . En el título se remacha más la relación de hechos que se van a cumplir y de la aclamación popular que los acompaña.

[27] JACOB (1992), l'Empire des cartes. Approche théorique de la cartographie à travers l'histoire.

[28] “La carte, représentation en minuscule d'immenses territoires, est une image tronquée de la réalité, une sorte de mensonge par omission. La représentation symbolique exige le sacrifice d'une partie de l'information : tout ce qui se passe sur des centaines de milliers de kilomètres carrés ne peut tenir sur une petite feuille de papier. Le créateur de la carte fait un choix théoriquement raisonné des éléments qu'il veut représenter. En présence des données, il doit synthétiser, simplifier, renoncer. Sa carte finale est un document filtré ; il l'a censurée d'éléments parfois importants, mais le plus souvent jugés secondaires ou inutiles ; il l'a simplifiée pour la rendre lisible ; il y a imprimé sa manière de concevoir le monde et sa sensibilité”, par Philippe Rekacewicz, Regards politiques sur les territoire, Le Monde Diplomatique, Dossier de la WEB, 2001.

[29] “La miniaturización era tal que, en ciertas épocas, las unidades político-espaciales no llegaban a ocupar todo el espacio físico. En los límites de los territorios no se encontraban, entonces, líneas de frontera (limes), sino la extensión vacía, política y jurídicamente sin significación (el bosque, Wald)”, HESPANHA, Vísperas del Leviatán, p.82.

[30] « Un royaume mosaïque » en CORNETTE (1993), L’Affirmation de l’État Absolu, 1515-1652. Histoire de la France, p.5-15.

[31] DESCIMON (1995), « L’union au domaine royal et le principe d’inaliénabilité. La construction d’une loi fondamentale aux XVIe-XVIIe siècles », p.79-90.

[32] « Les pyrénées centrales au début du XVIIe siècle : la fin de la grande féodalité française et le pouvoir royal face aux autonomies locales », BOURRET (1995), Les Pyrénées centrales du IXe au XIXe siècles. La formation progressive d’une frontière, p.103.

[33] Las disputas ya han comenzado en 1600 durante la embajada de Rochepot en España, al que los habitantes de Hendaya hacen saber que los de Fuenterrabía los cañonean cuando pescan en la rivera del Bidasoa, LE ROUX (1998), « Représentation diplomatique et guerre couverte : la mission du comte de La Rochepot, ambassadeur en Espagne pour l’application du traité de Vervins », p.196.

[34] TAMIZEY DE LARROQUE (1876), Louis XIII à Bordeaux (manuscrit inédit).

[35] En 1611 se firma el tratado de Arneguy entre los representantes del rey de España y del virreinato de Navarra y los representantes del rey de Francia y Navarra, dirigidos por el obispo de Bayona, MALETTKE (2000), Le traité de Vervins, p.552-553. El problema deviene de la indefinición de la frontera como línea, que no se soluciona hasta la imposición cartográfica del tratado de los Pirineos que acaba con el paso de ganado y divide la diócesis de Bayona ya amputada espiritualmente de sus tierras navarras en 1566.

[36] Sobre los términos ‘frontera’, límite, raya, marca y confín que son los aplicados a la frontera del Bidasoa, ver PERCEVAL, “Sobre la frontera a comienzos del XVII en Covarrubias y Cervantes”.

[37] ARVIZU (1992), El conflicto de los Alduides (Pirineo Navarro), p.103 y p.161-163. Sobre las facerías, introducción de Jean Sermet, y p.117. FERNÁNDEZ DE CASADEVANTE (1984), La frontera hispano-francesa y las relaciones de vecindad; BAZO ROLLO (1984), La frontera navarro francesa y los tratados internacionales; CORDERO TORRES (1960), Fronteras hispánicas; IDOATE (1977), El tributo de las tres vacas; FLORISTÁN IMIZCOZ, Historia de Navarra III, pervivencia y renacimiento (1521-1808), p.60.

[38] WOLFF (1968), « Richelieu et le Rhin », p.265-280.

[39] WEBER (1986), « L’hexagone » en NORA, Les lieux de mémoire : la Nation, 3, p.97-116.

[40] « La monarquía española era un imperio de imperios, la mayor unión de pueblos, jurisdicción y riqueza que se había conocido en el mundo », STRADLING (1983), Europa y el declive de la estructura imperial española (1580-1720), p.50.

[41] LEBRUN (2000), Les monarchies espagnole et française du milieu du XVIe siècle à 1714, p.13. Sobre el carácter de España como país de varios reinos, CONTARINI (2001) Estado de la monarquía española a principios del siglo XVII, p.42. Sobre el estado de estados, MOUSNIER (1986), La monarquía absoluta en Europa desde el siglo V a nuestros días, p.93-120. Ver sobre todo « La diarquía de los estados de los Habsburgo de Austria », p.105-110.

[42] Campanella demostrará que se puede decir una cosa y la contraria basándose en los mismos datos, ya cuando se encontraba favorable al imperio español de dilatación planetaria (“universalidad de la monarquía hispánica”, ya cuando considera a Francia un cuerpo unido frente al descoyuntado de la monarquía española que puede quebrarse con fácil porque es artificioso, como una sombra que desaparece ante la luz, (“el revés de la Monarquía”, en DIEZ DEL CORRAL (1976), La Monarquía hispánica en el pensamiento política europeo, p.317-331.

[43] Sobre los escritos contrarios a la diversidad de los reinos de la monarquía española, incluidos los de Indias, por su separación espacial, ver Maravall (1972), Estado moderno y mentalidad social (siglos XV a XVII),  I, p.213, nota 142.

[44] 1598. FELIPE II, Testamento, edición facsímil con una introducción de Manuel Fernández Álvarez. La misma retórica de patrimonios añadidos por la historia y la herencia se repite en 1621. FELIPE III, Testamento, edición facsímil.

 

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