Un ejemplo final

 

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UN EJEMPLO FINAL: UN EPISODIO DEL POEMA DE GASPAR DE AGUILAR [1] SOBRE LA EXPULSION DE LOS MORISCOS[2].

 

Al español colérico[3] impaciente

ninguna cosa la fiereza[4] allana,

que la grande blasfemia de esta gente

cerró la puerta a la piedad cristiana;

Que parecía que el cielo omnipotente

quiere vengar su Reina soberana,

del atrevido moro[5] que blasfema

de su virginidad alta, suprema.

 

Viendo que esta canalla se despista,

cesa el combate, y saca victorioso

tres cabezas de moro en la cinta

un soldado extremeño[6] valeroso.

Quando embayna la espada en sangre tinta,

se le acuerda que al cielo poderoso

ofreció, que en su nombre mataría

tres moros y una mora en este día.

 

Mete mano a la espada, y en un vuelo

vuelve a buscar la Mora prometida,

y una le ofrece por milagro el cielo

de una lanza cruel recién herida[7].

En ella, que tendida está en el suelo,

luchando está la muerte con la vida,

y como sierpe[8], el oro de su cabello[9]

enroscado en el pecho y en el cuello.

 

Queda como si viera algún encanto,

viendo que en ella el braço de un infante

a pedir el Bautismo sacrosanto,

le sale por la herida penetrante[10].

Quitasele el temor, pierde el espanto,

por ver que esta preñada, y al instante,

porque Dios de su amor se satisfaga,

el parto lo anticipa con la daga[11].

 

Saca los niños de aquel grande aprieto,

que solo imaginar lo atemoriza,

y guardando el decoro y el respeto

a la ley que profesa, los bautiza.

Murieron los tres[12] juntos en efeto,

y al cielo que sus glorias eterniza,

suben los hijos, y al instante mismo

baxa la madre al espantable abismo.

 

En tanto que esta hazaña milagrosa

fin con la gloria de los niños tiene[13],

llega el marido de la mora hermosa,

que en busca della desde lexos viene;

y viendo muerta su querida esposa,

no hay fuerça humana que su furia enfrene[14],

Tigre[15] parece el moro en la vengança,

que al caçador[16] astuto se abalança.

 

Con el soldado valeroso junta,

y como en cosa alguna no repara,

de su espada se mete por la punta,

y hasta topar la guarnicion no para[17].

Cae junto a su esposa ya difunta,

y el alma triste, a quien le cuesta cara

la vengança cruel a que se arroja,

sale mezclada con la sangre roja.

 

Estas y otras mil cosas admirables

que qualquier dellas con razon suspende,

suceden a los Moros miserables,

a quien el cielo aniquilar pretende.

Porque en sus escopetas espantables,

la polvora no prende; y quando prende,

no sale; y quando sale, muere luego,

que Dios apaga en el camino el fuego[18].

 

Y quando llega al pecho del Christiano

no le haze daño de ninguna suerte,

que mientras buela por el ayre vano

en cera el duro plomo se convierte[19].

Hazaña al fin de Tu invincible mano

David benigno valeroso, y fuerte,

que quiere submergir en el profundo

al gran gigante que sujeta el mundo.

 

Tu que por nuestras culpas permitiste

que fuese el Moro un tiempo incontrolable,

al rebolver la honda, rebolviste

la rueda varia de fortuna instable.

Y del lugar do un tiempo le pusiste,

le baxas al estado miserable[20],

y hasta las cumbres de tu cielo santas

tus súbditos sublimas y levantas.

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    [1]Gaspar de Aguilar, Expulsion de los moros de España, Valencia, Pedro Patricio Mey, 1610. B.N.M. R/3791.

    [2]"Hasta 70.000 moriscos iban ya trasladados a Berbería en dos expediciones, cuando la extrema desesperación puso las armas en la manos a los que quedaban, y empezando por robos, asesinatos y salteamientos, que respondían casi siempre a feroces provocaciones de los cristianos viejos, y a la codicia y mala fe de los encargados subalternos de la expulsión, acabaron por negarse abiertamente a cumplir las órdenes reales; y en Finestral, en Sella, en Relleu, en Taberna y Aguar, en todo el valle del Guadalest, en Muela de Cortes y en la Sierra, tornaron a levantar el pendón bermejo, apellidando simultáneamente a dos caudillos o reyezuelos: Jerónimo Millini y el Turigi. Empresa más descabellada no se vió jamás en memoria de hombres. Ni la guerra fue guerra, sino caza de exterminio, en que nadie tuvo entrañas ni piedad, ni misericordia; en que hombres, mujeres y niños fueron despeñados de las rocas o hechos pedazos en espantosos suplicios. La resistencia del Turigi fue heroica; pero abandonado por sus parciales, si es que ellos mismos no le entregaron, viole pendiente de la horca el pueblo de Valencia. 'Murió como buen católico, dice Gaspar Escolano, dejando muy edificado al pueblo y confundidos a sus secuaces'. Muy pocos de los rebelados llegaron a embarcarse: sucumbieron casi todos en esta final y miserable resistencia, cuyos horrores cantó en fáciles octavas Gaspar de Aguilar", MENENDEZ PELAYO, Heterodoxos, IV, p.337.

    [3]Humor que se atribuían los españoles por influencias climáticas conformando el carácter médico-patriótico.

    [4]Las fronteras de la animalización han sido traspasadas pero quien ha desbloqueado las puertas es la sinrazón de los moriscos.

    [5]El moro está unificado en el mal, en este caso la blasfemia supuesta sobre la virginidad de María.

    [6]Quintaesencia del soldado 'español'.

    [7]Advirtamos que, muy prudente, Aguilar no hace matar directamente a la mora por el extremeños sino que, esta muerte, le es ofrecida por el cielo como un castigo externo a él.

    [8]Pretende hacer Aguilar una figura que aproxime la morisca a la Medusa.

    [9]Es extraña su obsesión en convertir en valkirias a todas las moriscas hablando de sus rubias cabelleras.

    [10]La apertura de heridas en la barriga tiene mucho que ver con el 'tesoro de los moros' en su forma más vulgar, monedas supuestamente tragadas por los moriscos para evadirse al registro inevitable. Este problema, sugerido por el cuento de la gallina de los huevos de oro, debió hacer pasar más de un disgusto a moriscos obesos y moriscas embarazadas.

    [11]Ambiguamente, Aguilar permite a este destripador abrir la barriga de la morisca pero no para encontrar monedas, sino otro tipo de tesoro como veremos a continuación, el más auténtico, almas para el cielo.

    [12]Aguilar señala aquí lo prolífico de la estirpe morisca con este parto de trillizos al mismo tiempo que equilibra la balanza de condenados y bienaventurados, enviando tres hacia arriba gracias al bautismo.

    [13]"Le Morisque ne peut trouver grâce aux yeux de certains que s'il meurt avant l'âge de sept ans. Alors, les effets du baptême apparaisent dans toute leur efficacité: "on sait que l'expulsion a été l'occasion d'une abondance récolte pour le Ciel. En effet, nombreux furent les enfants baptisés qui trouverent la mort sur les chemins, les terres éloignées et les contrées étrangères. Soustraits à la contagion permanente de leurs pères pestiférés par l'intervention secrète de la divine Providence, ces enfants rendront des grâces infinies à Notre Seigneur et ils chanteront au Ciel l'Excellence du haut fait de notre grand roi Catholique" (Cit. Méchoulan, p.224).

    [14]El Morisco pasa la frontera de la racionalidad ensartándose el mismo en la espada del extremeño.

    [15]La animalización del morisco sube de escalón en su peligrosidad. Normalmente, como hemos visto, el morisco es un animal incómodo pero pequeño. El enfrentamiento directo hace necesaria este ascenso de graduación.

    [16]La animalización del morisco se completa. No se permite una licencia poética Aguilar sino que enfrenta directamente razón y sinrazón, caos y humanidad, la pieza a cazar y su cazador.

    [17]Volvemos a imágenes que nos acercan a textos clásicos en que el vencido se suicida saltando sobre el arma del agresor.

    [18]Es evidente que los moriscos no tenían sino viejos arcabuces como armas y piedras que fácilmente fueron superadas en esta masacre programada. Aguilar, de forma hábil, intenta dar la vuelta aquí al temor de las armas moriscas famosas y fundamentales para justificar la conspiración que ellos planeaban y aun planea por ciertos libros sobre los moriscos.

    [19]El cariz de la batalla nos lo indica estos versos que poetizan la masacre de una masa indefensa: Tres mil infelices vidas.../ Solo a un soldado por que fue ignorante/ la vida su mosquete le remata/ que el Español, en guerra semejante/ es inmortal, si el mismo no se mata.

    [20]La conciencia de un pasado glorioso de los Moros y de su estado miserable actual nos sitúa perfectamente en los romances moriscos y su crítica a principios del siglo XVII.