Bibliografía

Fuentes y metodología:

Cómo se cocinó este trabajo

 

Documento en PDF con todos los textos de la época que tratan de los matrimonios reales de 1615

 

Bibliografía general: documento en PDF

 

 

“Hay  tres categorías de pensadores: los primeros escuchan latir el corazón de las cosas; los segundos, sólo el de los hombres, y los terceros, sólo el de los conceptos; y aún hay una cuarta categoría (la de los profesores de universidad), que sólo escuchan el corazón de la bibliografía”. GEORG SIMMEL, "Sociology of Secret and of Secret Societies", The American Journal of Sociology, Vol.IX(4), 1906.

 

La bibliografía se divide en dos bloques de documentos:

a) Los textos de la época divididos por años.

b) Trabajos, artículos y libros que se han utilizado o son una fuente referencial para el tema tratado de la publicidad política y el poder, del nacimiento del espacio público de comunicación... 

 

Fuentes y metodología:

Cómo se cocinó este trabajo

 

Los materiales y herramientas teóricas para el análisis han sido buscados en razón del objeto de estudio y de las hipótesis previas planteadas sobre el mismo.  Esta selección se ha realizado tanto previamente como a lo largo del trabajo. En principio, se trataba de trabajar:

a)     El desarrollo de los espacios de comunicación pública en un periodo concreto (1598-1612) con la incidencia que habían tenido en el nacimiento de la esfera pública moderna, o del espacio público tal como lo concebimos actualmente.

b)     La publicidad monárquica que se desarrolla en ese periodo  en torno a los dobles matrimonios reales franco-españoles[1] de 1615: lo que se da a conocer públicamente de los mismos así como la necesidad creciente de publicitar los acontecimientos relatados en forma de noticia.

c)      Y, desde estas dos premisas de trabajo, afrontar un cambio de metodología que diera origen a un paradigma diferente o una nueva perspectiva en la historia de la comunicación.

 

Estos tres puntos iniciales implicaron, en consecuencia, una indagación en fuentes diversas y el estudio de una amplia bibliografía que pertenecía a disciplinas diferentes.

En  el primer punto, la esfera pública, nos enfrentábamos a la tesis clásica de Jürgen Habermas que situaba la aparición de la publicidad burguesa en los espacios ilustrados del siglo XVIII, donde se habría desarrollado una opinión crítica, entre personas con iguales derechos a discutir y enjuiciar la realidad.  La esfera pública anterior se habría dedicado a la producción de una publicidad representativa, según indicaba el propio Habermas, y no habría tenido incidencia en la creación de un espacio público autónomo.

Se trataba de replantear y, en definitiva, cambiar la tesis de Habermas en tres sentidos:

1.     Rebajar temporalmente su idea de estudio de una opinión política (publicidad política) para situarla a comienzos del siglo XVII, momento en que ya se habla – sin que sea anacronismo alguno referirse a ello – de opinión y de publicidad referidos a las acciones de los gestores del poder y a un supuesto público / pueblo al que se debe convencer de la legitimidad de estas acciones.

2.     Cambiar el propio contenido de opinión y de esfera pública como la vía y el lugar donde se expresan juicios críticos adecuados a la marcha de la sociedad y emitidos por especialistas.

3.     Cambiar el paradigma de lo público (como espacio de un varón adulto con derecho a opinar) para aplicarlo a todo aquello que se hace público – se da a conocer o se hace en comunidad lo que incluye colectivos más extensos de mujeres y hombres. 

Esto nos llevaba al segundo punto: el cambio de la noción de publicidad política. Era necesario romper su marco reduccionista, que aplicaba la noción ilustrada en que sólo se habla de política cuando se expresa una opinión política (que utiliza exclusivamente el género ensayo para debatirla).

  1. La publicidad política de este periodo no entendía la diferencia de público y privado. Exaltaba las acciones personales del monarca y sus momentos vitales como elementos de la publicidad monárquica (su nacimiento siempre esperado ansiosamente, su llegada a la edad adulta como manifestación de la plenitud y vitalidad del reino, su casamiento que se unía al cuento de hadas y su fallecimiento, siempre ejemplar). Por lo tanto, publicidad era todo lo que el poder hacía público, describiéndose y dándose a conocer.

  2. La transmisión era mayoritariamente directa, oral/gestual, y no utilizaba para hacer llegar el mensaje del poder, exclusivamente, las reducidas redes estatales de comunicación sino, fundamentalmente, las redes tradicionales: las señoriales (nudos intermedios del poder con relaciones de dependencia o clientelares) y las religiosas (la red eclesiástica de monasterios y la renovada de parroquias que ponía a su disposición la reforma de Trento). Al mismo tiempo, empleaba lenguajes que eran exteriores a la opinión: la fiesta (expresión de sentimientos) y la ceremonia (expresión del ideal de una sociedad plasmado en un ritual).  Se podía aprovechar una fiesta tradicional para vehicular el mensaje o crear una fiesta para insertarla en el calendario. La ceremonia, aparentemente dependiente de un ritual con vocación de eternidad, se adaptaba en cada caso a la circunstancia concreta.

  3. En  el caso de expresarse en el campo audio/visual o escrito, la publicidad adoptaba géneros literarios y campos de producción diferentes según la estrategia publicitaria. En realidad, impregnaba todos los campos de la creación artística, lo que convertía la búsqueda en un arduo proceso.

En razón de estos apartados previos, se realizó una primera cata, que dio como resultado las fuentes y la bibliografía necesarias para el trabajo, selección que no pudo ser exhaustiva debido a lo amplio del campo que se pretendía abarcar.

Tuvimos en cuenta un a priori teórico: las fuentes que una época histórica nos ha dejado no son la realidad sino un reflejo muchas veces engañoso, una retórica de la realidad producida en la época. La realidad es un paisaje del que sólo apreciamos la cortina de restos arqueológicos que nos ha dejado la historia (trazas / huellas), que nos describen una situación que no podemos contemplar directamente[2]. Necesitamos un método fenomenológico de análisis de ese filtro y la conciencia de que nunca estudiamos la realidad sino la impresión de realidad que tenía la época (una mentalidad, una ideología...).

Desde este punto de vista, se hizo un tratamiento determinado de estas fuentes:

1.     Una ampliación de los registros a buscar, para no reducir la comunicación al canal exclusivamente impreso y se estudiaron los restos arqueológicos de tres técnicas de comunicación:

-  Dentro de la escritura, se separó la producción de impresos / manuscritos.

-  Dentro de la imagen se tuvo en cuenta la separación de grabados / cuadros.

-  Y, finalmente, se buscó todo resto que mostrara la utilización del espacio como escenario audiovisual: monumentos conmemorativos y arte efímero (reflejado en grabados y descripciones de los mismos) pero también fiestas y ceremonias que se realizaron en esos espacios (la imposibilidad de aprehender estos actos nos llevó a la búsqueda de fuentes descriptivas o normativas – guiones o libretos - de los mismos).

2.     Esto implicaba la búsqueda de referencias a diversas redes de comunicación – diferentes a las tradicionales impresas de la historiografía clásica -, que vehiculaban el mensaje publicitario del poder monárquico:

-  Oral / gestual de las redes familiares, femeninas, cortesanas,... pero también de las señoriales y eclesiásticas, así como las nuevas dispuestas por el estado moderno y que se encontraban desarrollándose en este periodo. 

-  Las redes epistolares que comunicaban las noticias del centro (la corte-palacio y la corte-ciudad) a todos los nudos de comunicación del reino.

-  La red festiva que celebraba los diversos momentos de la publicidad real.

-  El ceremonial que se convertía en lenguaje ritual de la noticia o en noticia en sí mismo.

3.     Se realizó una ordenación de las fuentes por géneros y se aplicó un análisis concreto a cada producto, según la estrategia utilizada por el autor, pero también teniendo en cuenta que los géneros se complementaban en el objetivo común publicitario que los animaba.

4.     Se cambió el tratamiento de estas fuentes para estudiar no sólo los hechos que narraban sino la  estrategia retórica utilizada por el autor para describirlos.

En  la selección de la Bibliografía (es decir, la historiografía y estudios posteriores a la época hasta la actualidad), se siguieron igualmente unos criterios que extendieron la perspectiva de análisis. No podíamos reducirnos a los trabajos exclusivos sobre la época que estudiábamos sino que debíamos ampliar nuestra atención a todos los campos de lo privado que incluíamos en la nueva concepción de lo público.

Se trataba, por tanto, de analizar una bibliografía temática (sobre el matrimonio, la familia, la fiesta, el ritual... ) que estudiaba largos periodos históricos o aspectos muy concretos dependientes de disciplinas diversas (etnología, sociología, literatura... ), que se encontraban, muchas veces, fuera de las redes habituales de búsqueda de los historiadores, y que aplicaban terminologías específicas, diferentes y, a veces, contradictorias, con las de la historia académica.

Esto nos llevó a la creación de unos métodos de análisis que, a partir de estas herramientas diversas, constituía una sistemática concreta para analizar lo que deseábamos: la publicidad y el desarrollo de los espacios de comunicación – esfera pública en desarrollo - a través de la producción publicitaria en torno a unos matrimonios reales. 

La metodología, por tanto, daba un giro copernicano o si se quiere, afrontaba un cambio de paradigma que, en realidad, cambiaba el objeto de estudio tanto como el método de trabajo. Este método de trabajo tenía tres aspectos a considerar:

1.     Una metodología pluridisciplinar

2.     Una metodología con un objeto de estudio múltiple

3.     Una metodología que sirva para la historia de la comunicación

1. ¿Qué consideramos como una metodología pluridisciplinar?

Aquella en que se realiza una doble operación:

-  Se estudia un objeto o espacio histórico desde las aportaciones de diversas disciplinas.

-  Se unen los estudios de diversos objetos de ese espacio, o diferentes aspectos de ese objeto histórico, en un solo análisis transversal.

Se debía plantear una lectura de esta bibliografía diferente – y, a veces, excluyente – uniendo terminologías y estrategias de análisis. Pasar a unificar el campo de estudio como cantera de trabajo convirtiendo las diferentes técnicas y herramientas en un nuevo dispositivo de análisis.

 

2. ¿Cómo unificar un espacio de trabajo con múltiples objetos de facturas diferentes, donde estos objetos han sido estudiados desde aspectos disímiles?

El objeto de estudio es determinante en la metodología a aplicar (si no caemos en una cama de Procrustro, imponiendo la teoría sobre la realidad). Habíamos elegido un campo de estudio: toda la producción publicitaria (es decir, que se da a la publicidad) en torno a unos dobles matrimonios reales, en un momento concreto (1615) y entre dos cortes enemigas y enfrentadas (la española y la francesa).

Los productos y las metodologías diferentes de análisis se aunaron en razón del objetivo previo de la tesis, estudiar la publicidad de los gestores del poder, es decir, en razón del objetivo que pretendían: hacer público un momento dramático del poder, una alianza matrimonial / patrimonial entre dos familias / casas enfrentadas.

 

3. ¿Es posible aplicar una metodología específica en historia de la comunicación?

Se trata de construir una metodología que tenga en cuenta lo visible y lo invisible de la historia; que de cuenta de lo inaprensible de la mayoría de los actos de comunicación; que reconstruya las prácticas a partir de los objetos producidos; que de cuenta del filtro que oculta / describe la realidad; y que reconstruya los actos de comunicación reales del periodo situando los procesos de comunicación en su orden original, ya que la información se da en estas sociedades por redes de comunicación oral / gestual (transmisión directa de la información por los gestores del poder y sus representantes), audio / visual (festiva/ceremonial), y escrita / impresa (con el trabajo de los publicistas) en último lugar - aunque sea, en muchos casos, nuestra única fuente de información -.

Y estudiar cómo se construye, sobre este panorama previo, el espacio o esfera pública, que incluye y excluye; que abre nuevas perspectivas (espacios nuevos) y silencia otras; que produce, finalmente, un espacio crítico (en arte y ciencia, posteriormente en política) con un nuevo personaje interclasista que tiene derecho a opinar, al mismo tiempo que censura otros.

Toda opinión es pública (sea entre dos o más personas, un grupo o a través de los medios de comunicación). La adjetivación de la palabra opinión es la trampa principal del argumento logocéntrico de Habermas y de la construcción del espacio “público” que invisibiliza, reprime, desestima o anula sectores de la realidad que considera privados.

 

¿Por qué la elección del concreto objeto de estudio: los matrimonios reales de 1615?

Los matrimonios reales de 1615 proporcionaban un enorme material:

-  Por la producción que se hizo en todos los campos intelectuales y artísticos.

-  Por el despliegue festivo y ceremonial que se extendió a lo largo de tres años.

-  Por la traslación que se provocó en el espacio (desplazamiento del centro cortesano a la periferia / frontera entre las monarquías) hasta los lugares de celebración y fiesta de las bodas.

-  Por el hecho de realizarse entre dos cortes de dos monarquías emparentadas pero diferentes y enemigas que, antes y después, se enfrentaron en los campos de batalla.

-  Por el estudio comparativo que supone el hecho de ser producciones de dos países diferentes, con estrategias publicitarias diferentes, que afectan incluso a la oposición de estilos clasicismo / barroco.

-  Por el antagonismo que provocaron entre las estrategias de la corte / palacio y la corte / ciudad en cada caso.

-  Por la polémica provocada por estos matrimonios en las dos cortes, entre los partidarios y los contrarios a estas alianzas matrimoniales, y que se expresó en una amplia literatura panfletaria.

-  Por los cambios fundamentales que se produjeron en las nociones de representación debido a la ausencia de los dos monarcas (dejando al elemento femenino del poder en manos de representantes).

-  Por el hecho de ser un acontecimiento que rompe constantemente la artificial frontera de lo privado y lo público.

-  Por el hecho de romper el paradigma de la acción pública como una acción exclusiva del varón gobernante protagonista: un esquema androcéntrico que debe reconstruirse seccionando partes de la realidad.

Se trataba de unas bodas reales, un doble casamiento entre dos familias reales donde dos cortes desarrollan conscientemente unos mecanismos festivos y ceremoniales, en unos espacios delimitados por la etiqueta, para publicitar el acontecimiento (informar del mismo, justificar su realización y buscar la aprobación / aclamación al mismo). 

Una boda es una alianza única (de familias que quedan unidas por el enlace), una elección dramática que implica el destino de todo el patrimonio, y deja fuera otras opciones posibles y otras familias. Por lo tanto, se producen toda una serie de aceptaciones y rechazos, silenciados o expresados, con reacciones en otras familias reales, y en grupos o facciones de los mismos gestores del poder, que deseaban otras alianzas.

Finalmente, los matrimonios reales de 1615, como cualquier acto público del poder, eran una expresión, de la representación que el poder daba de sí mismo y podían constituir la base de una reflexión sobre las estrategias de comunicación del barroco.

Por ello, los matrimonios reales de 1615 son el objeto de estudio central de este trabajo histórico, mientras el tema transversal de la tesis sobre comunicación lo constituye el análisis de la publicidad, la opinión y lo público en ese periodo, y las consecuencias que se derivan para una definición de estos tres términos actualmente.

Y este planteamiento llevaba implícito la hipótesis más ambiciosa de este trabajo: no son las nociones asincrónicas de comunicación las que explican la historia sino el análisis de la historia de la comunicación el que da las claves para entender cómo nos comunicamos actualmente. Es decir, hay que cambiar el paradigma de la historia como asignatura para explicar el pasado, y convertirla en una disciplina científica para descubrir el presente.



[1] Según el autor y dependiente de sus intereses estratégicos, estos matrimonios son franco-españoles o hispano-franceses. En este trabajo se utilizará indistintamente, y al azar, cualquiera de las dos denominaciones. Los autores – exclusivamente franceses, en este caso – contrarios a los mismos, les llaman ‘mariages espagnols’ delimitando o rechazando el acontecimiento fuera de las fronteras. Esta denominación no se aplicará en el trabajo excepto para explicar el porqué de su utilización en la época y en la historiografía posterior hasta la actualidad.

[2] Es la misma situación que se plantea Ricard Salvat cuando se interroga sobre la reacción del público griego del siglo V ante la tragedia o el público del siglo XVII ante los autos sacramentales. SALVAT (1983), El teatro como texto, como espectáculo, p.11-112. ver respecto a las interpretaciones fenomenológicas de la recepción SALVAT (1999), Quan el temps es fa espai, la professió de mirar.

 

Materiales de historia es una web de investigación en ciencias sociales basada en trabajos de José María Perceval