AGRADECIMIENTOS

 

                         Agradezco a Angels Camps el haber estado a mi lado estos años de tesis y de neuras. Mireille Peytavin y Javier Fornieles han sido el paño de lágrimas imprescindible de una tesis tan fenomenólogica como esta. Jean Frédéric Schaub ha sido consejero, traductor pero sobre todo amigo. La traducción francesa se debe al arte culinario de Jeanne Allard. La última corrección se la debo a la Elisabet del Moral y a Marie Lucie Copete. En la parte técnico-informática Miguel Angel Pérez de Perceval me ha sacado de todos los apuros que un novato comete en este proceloso mundo de la técnica. Aquí tampoco puedo olvidar a Gilles Lefebre. Agradezco a la Casa de Velázquez por haber sido el refugio imprescindible durante un estío en la Villa y Corte. En cuanto a las personas que más han soportado oírme hablar de moriscos durante años no puedo olvidar a Carmen Senties, Xavier Gassió, Carlos Santos, José Manuel Pérez Tornero y Juan Tortosa, Carmen Moliz que me acogió en su casa de Madrid y, en París, a los miembros del 'petit séminaire' como Andrea Carlino, Andrea Daher, Fabienne Blondel, María Luisa Gaspar, Carolina Lecocq, Marie-Karine Schaub, Iris Schröder, Brunhilde Weinger, Jean René Louvet, Josette Riandière La Roche, Véronique Nahoum-Grappe, Alain Boureau, Christian Jouhaud y tantos otros compañeros y profesores de l'Ecole.

Y agradezco sobre todo las horas perdidas de quien fue mi director de tesis y se convirtió para siempre en mi maestro, Bernard Vincent.

Incluyo (2004) al grupo que reúne a Teum Van Dijk, Chema Castiello, colectivo IOE, Carlota Solé, Verena Stolcke, Xavier Torrents, José María Perceval, Mary Nash, Eduardo Terrén, Montserrat Ribas, Miquel Angel Essomba, Antonio Bañón, Patricia Barbadillo, Gema Martín, Luisa Martín, Miguel Pajares, Teresa San Román, Francisco Checa, Alfonso García, José Ignacio Ruiz Olabuénaga, Tomás Calvo Buezas, Ubaldo Martínez Vega y Cesar Manzanos.